Demanda energética nocturna
Calcula cuánta energía necesita recuperar cada vehículo según sus rutas, consumo real, reserva objetivo y condiciones de invierno.
Determina qué rutas pueden electrificarse, cuántos vehículos eléctricos puede soportar la base y si la potencia, los cargadores y la ventana nocturna permiten mantener el servicio. Después, lleva esa decisión a la operación diaria con carga, SOC, disponibilidad e incidencias.
La infraestructura debe dimensionarse a partir de la operación real. No se trata de instalar un cargador por vehículo, sino de comprobar si toda la flota puede recuperar la energía necesaria antes de la siguiente salida.
Calcula cuánta energía necesita recuperar cada vehículo según sus rutas, consumo real, reserva objetivo y condiciones de invierno.
Cruza las horas de retorno y salida. Una furgoneta que llega tarde dispone de menos tiempo, aunque el cargador tenga potencia suficiente.
Descuenta otros consumos y comprueba la potencia simultánea que puede dedicarse a la flota sin superar el límite operativo.
Determina cuándo varios vehículos pueden compartir infraestructura y cuándo la rotación añade demasiado riesgo o complejidad.
Simula invierno, más carga útil, retornos tardíos, menor SOC de llegada o un cargador fuera de servicio.
Empieza por las rutas con mejor encaje y escala solo cuando los datos reales, la base y la disciplina de carga lo sostengan.
Decide qué rutas electrificar, con qué vehículo y bajo qué condiciones operativas.
Estima la demanda energética de cada ruta a partir de kilómetros, paradas, carga útil, clima y velocidad.
Comprueba si potencia, cargadores y ventanas reales pueden recuperar la energía requerida cada noche.
Prueba escenarios adversos antes de comprar vehículos o ampliar infraestructura.
Recomienda una primera fase de flota compatible con las rutas y con la capacidad real de la base.
Opera el plan con SOC, carga, disponibilidad, documentación e incidencias desde una misma plataforma.
Simulación de una operación urbana y periurbana con 12 familias de ruta que quiere introducir vehículos eléctricos sin comprometer la disponibilidad diaria.
Urbano denso, farmacia, HORECA, paquetería, rutas mixtas y reparto refrigerado.
Furgonetas pequeñas, medianas y grandes, además de una opción refrigerada.
95 kW contratados, 4 cargadores AC y una ventana nocturna limitada por los retornos y las salidas.
Existía potencial real, pero no era razonable electrificar toda la operación de una sola vez.
La combinación de rutas, potencia y cargadores aconsejaba un despliegue inicial limitado y controlado.
Un análisis basado únicamente en el día medio habría ocultado riesgos operativos relevantes.
El cuello de botella no era solo la autonomía del vehículo. También era la capacidad nocturna de la base.
Las respuestas dependen de las rutas, los horarios y la infraestructura de cada base, pero estas son las variables que deben comprobarse antes de invertir.
No existe una relación fija de un cargador por vehículo. El número depende de la energía que debe recuperarse cada noche, la potencia de los cargadores, las horas disponibles, la simultaneidad y la posibilidad de compartir infraestructura sin poner en riesgo la salida del día siguiente.
En muchas operaciones con retorno a base puede ser suficiente, especialmente cuando las rutas son recurrentes y existe una ventana nocturna amplia. Debe validarse con la energía diaria requerida, las horas reales de conexión y la potencia disponible en la base.
La potencia necesaria no se calcula sumando la potencia máxima de todos los cargadores. Debe modelarse la carga simultánea, la energía total requerida, los horarios de cada vehículo y los demás consumos de la instalación.
Sí, cuando los horarios y la energía requerida permiten rotar vehículos con margen. Sin embargo, la rotación manual, los retornos tardíos y las incidencias pueden reducir la fiabilidad, por lo que debe analizarse como una restricción operativa.
Conviene empezar por rutas repetibles, con kilometraje y consumo previsibles, retorno estable a base, margen energético suficiente y pocas dependencias críticas. Las rutas largas, variables o refrigeradas suelen requerir más validación.